sábado, 27 de noviembre de 2010

El anarquista que hizo posible la informática (y el que creo la bomba atómica)

A veces es posible que una misma persona sea conocida por dos hechos o circunstancias totalmente diferentes. Este es el caso de Noam Chomsky. Este intelectual del siglo XX (y aún del XXI) es un conocido anarquista, aunque como hace ver en su ensayo Apuntes Sobre Anarquía:
Un escritor francés, simpatizante anarquista, escribió en la década de 1890 que "el anarquismo se mueve dentro de un espectro muy amplio : al igual que el papel, lo aguanta todo", incluso -indicó- cosas que "un enemigo mortal del anarquismo no habría podido hacer mejor"
Él define el movimiento anarquista como un movimiento social en el que intenta conseguirse que todo individuo sea libre para desarrollarse y poder ofrecer todo su potencial de nuevo a la sociedad, oponiéndose por ello a cualquier forma de control autoritario. Sin embargo, este pensamiento libertario no sebe ser confundido con el (neo)liberalismo (quien ha adaptado y pervertido esta idea en forma de anarco-capitalismo). El anarquismo tiene según Chomsky una visión social basado en el socialismo. Pero aquí diverge del socialismo basado en el estado, pues esto sería a su vez una autoridad impuesta, y apuesta por el socialismo libertario, en el que la sociedad está organizada de forma horizontal y se gestionada de abajo hacia arriba.

Esto no quiere decir que no exista orden en la sociedad, sino que el gobierno de la misma no radica en una casta de gobernantes, sino en la propia sociedad. Estas ideas se acercan mucho a las nuevas formas de democracia directa que se están comenzando a proponer y que hacen posible las nuevas tecnologías.

Sin embargo, aunque Chomsky sea conocido por su activismo político en contra del control de los medios de comunicación, la guerra sucia de los gobiernos y la dictadura de los mercados, es interesante conocer también su trabajo en el campo de las gramáticas lingüísticas a mediados de los años 50, ya que estas pondrían las bases unas décadas más tarde a los lenguajes de programación modernos y a los autómatas de estados.

Durante la carrera de informática, hay 4 asignaturas que se basan en su práctica totalidad en las teorías de Chomsky sobre gramáticas libres de contexto y gramáticas regulares. La primeras son las bases de "Lenguajes de Programación", "Compiladores I" y "Compiladores II", y la segunda de "Lenguajes, gramáticas y autómatas" (aunque en realidad se repasan también el resto de gramáticas).

Gracias a este anarquista reconocido y activista podemos tener ordenadores, videojuegos, internet, teléfonos móviles, navegadores GPS... Todo sistema informático utiliza lenguajes de programación basados en gramáticas libres de contexto o se basa en un autómata finito de estados, ya sea el sistema operativo de vuestro ordenador, el sistema de control de vuestro coche o las luces de Navidad que cambian de color y parpadean en las fachadas de los centros comerciales.

Sin embargo, y como bonus, os diré que Noam Chomsky no es el único anarquista famoso del siglo XX. Hay uno mucho más conocido y a quien todo el mundo admira, pero del que nadie conoce su faceta anarquista: Albert Einstein.
By Photograph by Oren Jack Turner, Princeton, N.J. Modified with Photoshop by PM_Poon and later by Dantadd. [Public domain], via Wikimedia Commons

En su ensayo "¿Por qué socialismo?" podemos leer:
La anarquía económica dela sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo -- no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas.
[...]
El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.
[...]
Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males, el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.
Estas lineas de Albert Einsten son prácticamente idénticas a las que podemos leer en los numerosos ensayos de Noam Chomsky, y que según la definición de "anarquista=socialista libertario" podemos identificar sin ningún lugar a dudas al inventor de la teoría de la relatividad como anarquista. Podéis leer aquí también sobre Einstein y el anarquismo (como curiosidad he leído que en su visita a España pasó por la sede de la CNT).

Si Chomsky y Einstein se han ganado tu respeto por sus avances en los campos de la ciencia, ¿por qué no darles una oportunidad y leer sus escritos políticos? Como veis, los anarquistas no tiramos cócteles molotov ni pintamos graffities por las paredes, sino que lo único que queremos es una sociedad más justa y libre.

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