sábado, 2 de agosto de 2014

In-corporación: Cuando la práctica se convierte en parte de uno mismo

Este artículo fue publicado originalmente en la revista Anthropologies.es (Julio 2014).

Resumen

Cada uno de nosotros tiene una imagen de sí mismos, sin embargo esta imagen tiende a ser estática, posiblemente debido a la continuidad, o mejor dicho a la ilusión de continuidad, de consciencia. Pensamos en nuestro cuerpo una máquina, como un armazón sobre el que nos movemos por la vida, una especie de robot controlado por la mente.

Sin embargo, tenemos la impresión de que ese armazón es más o menos siempre el mismo para nosotros. Sólo aquellas características más salientes para la sociedad en la que cada uno vivimos hacen que percibamos más aquellos cambios en el cuerpo que las afectan directamente, como puede ser la edad, el peso, el tono de piel, la musculatura, el pelo… y para todos esos cambios hemos inventado formas para poder controlarlos a nuestro gusto, tales como cremas anti-arrugas, dietas, productos light, cabinas de bronceado, cremas solares, gimnasios, peluquerías, pelucas…

Lo que propongo es un ejercicio de reflexión doble. En primer lugar voy intentar mostrar una imagen del cuerpo flexible, que cambia constantemente con la forma que tenemos de utilizarlo. En segundo lugar voy a intentar dar una visión más amplia de estos cambios, para lo cual ampliaré el concepto de “cuerpo”, para por una parte deshacerme de la dicotomía cuerpo-mente y por otra para englobar a la persona completa y poder tener una perspectiva completa de estos cambios.

Prácticas e in-corporación
En antropología hay un concepto muy interesante sobre el cual voy a ir dando vueltas: la in-corporación. Este fenómeno se da cuando una práctica pasa a formar parte de la persona que la realiza. Entendiendo por “práctica” cualquier uso cotidiano del cuerpo (o herramientas) siguiendo una técnica. Y por “técnica” sigo la definición de Mauss un acto eficaz tradicional [1], es decir, orientado a un fin y de origen social. Así escrito parece difícil encontrar ejemplos de prácticas in-corporadas, pero pensad por un momento el número interminable de cosas que hacéis a lo largo del día para lo que no tenéis que pararos a pensar pensar cómo se hace, sino que simplemente lo hacéis.

Conducir, hablar por el móvil, andar con zapatos de tacón, escribir en el ordenador, manejar el ratón, tocar un instrumento, escribir, jugar al fútbol, comer con cubiertos, ir en bicicleta, montar a caballo, lanzar una pelota… Todos estos ejemplos son prácticas que la primera vez que se realizan son complicadas, requieren una técnica, una atención, una coordinación que no tenemos, una práctica continua para poder desenvolvernos en ellas, hasta que un día de repente estamos haciendo todas estas cosas como si hubiésemos nacido ya sabiendo hacerlo, “de forma natural”. Cuando quiero ir con la bicicleta no tengo que pensar con qué pie tengo que pedalear ni cómo tengo que girar el manillar, simplemente lo hago. Todas estas prácticas han pasado a formar parte de uno mismo, a estar in-corporadas.

Cambios producidos por la in-corporación
El fenómeno de la incorporación no sólo implica facilidad para llevar a cabo las acciones, sino que para poder realizarlas la persona en sí misma cambia. Los cambios más observables son los cambios que se producen en el aparato locomotor (músculos y esqueleto). Estos cambios se deben a que estas prácticas suelen ser continuas en el tiempo y los efectos pueden ser callos o marcas de desgaste en la piel, desgaste o protuberancias en huesos, desarrollo más marcado de músculos que entran en acción durante esa práctica, posturas corporales…

Estos cambios físicos hacen que la in-corporación sea uno de los puentes que unen la antropología social y la forense, ya que los forenses pueden buscar lo que se han denominado “marcadores de estrés ocupacional” en los huesos para determinar a partir de ellos las prácticas que llevaban a cabo los sujetos que están estudiando [2]. Estos marcadores pueden ser de varios tipos, como desgaste de huesos por peso o presión, pero los mejor estudiados y documentados son los cambios en los huesos que se producen en los puntos de anclaje con los músculos y tendones. Estos indican qué músculos y con qué fuerza han tenido un efecto mayor sobre el hueso comparándolo con el desarrollo del mismo hueso en otras personas.

Un ejemplo interesante fue hace poco el estudio de los marcadores ocupacionales que mostraban un desarrollo mayor en los brazos derechos de esqueletos neandertales [3]. Hasta este estudio se pensaba que era por la forma en la que sostenían y atacaban con la lanza a grandes animales. Sin embargo, el estudio con el uso de electrodos en humanos vivos, consigue reproducir los movimientos que podrían haber producido esos marcadores en los huesos, llegando a la conclusión de que no puede tratarse del uso que se pensaba de las lanzas por los músculos que entran en juego, sino que proponen una actividad continuada de rascado, como el que se realiza para limpiar las pieles para curtirlas, entre 6 y 8 horas por piel según las etnografías actuales.

Si esto se confirmase, sería uno de los ejemplos más interesantes de in-corporación de una práctica cultural, por la antigüedad que tiene y porque sería una prueba inequívoca de cultura en los neandertales con todo lo que ello implica sobre el uso del lenguaje (tema polémico donde los haya), ya que requiere transmisión cultural de la técnica, periodos largos de aprendizaje, división del proceso en sub-tareas, planificación a largo plazo, etc. esto daría para otro artículo.

¿Cuerpo vs mente?
Sin embargo, aunque los cambios más visibles sean los del sistema locomotor, no son los únicos. Uno de los errores que más cometemos en la sociedad occidental es pensar que cuerpo y mente son dos cosas diferentes. Distinciones que podemos escuchar todos los días como “esfuerzo físico vs mental”, “enfermedades del cuerpo vs de la mente”, “el poder de la mente sobre el cuerpo”… refuerzan ese esquema cultural del ser humano que tenemos.

Sin embargo, la distinción entre cuerpo y mente para los antropólogos no está tan clara y propuestas como la de la in-corporación pretenden entender la persona como un todo. Si por mente entendemos el cerebro, éste es un órgano más del cuerpo, con su plasticidad, sus estructuras, conexiones, necesidades de oxígeno, niveles de hormonas y neurotransmisores, tolerancias a drogas… y estas también se modifican cuando se in-corpora una práctica.

Pensemos por ejemplo en cómo afecta fumar varios cigarrillos al día a los receptores de la dopamina y lo que cuesta dejar de fumar. La gente que lo intenta informa de náuseas, mareos, irritabilidad, apetito, dolores de cabeza… ¿Puede esto considerarse sólo “de la mente”?

Lo mismo se podría hablar de los receptores de glutamato y la dopamina que libera la cafeína [4] a la que nos hemos acostumbrado la mayoría gracias a los cafés que tomamos todos los días y el día que no lo hacemos vamos tirados por los rincones. Estos dos son ejemplos de prácticas incorporadas que llegan a formar parte del cuerpo de manera menos visible exteriormente, pero no por ello menos real o efectiva.

Uno de las aportaciones a esta visión de la persona como un todo viene de Bourdieu que hablaba del habitus como una práctica incorporada que creaba a su vez estructuras de percepción y acción. Esto quiere decir, que las prácticas que in-corporamos condicionan a partir de ese momento, tanto nuestra percepción como nuestras decisiones y acciones.

¿Funciona igual el cerebro de un pianista profesional que el vuestro a la hora de escuchar una canción que conocéis? No [5]. Cuando un músico escucha una pieza que conoce o ve a alguien interpretarla, en su cerebro se activan las mismas áreas motoras que se activan cuando interpreta esa canción. Es un ejemplo de cómo una práctica como puede ser tocar un instrumento moldea y cambia drásticamente la experiencia de ver o escuchar a otro músico.

En su forma más extrema, podemos hablar de experiencias que quedan incorporadas a la persona. Entre ellas podemos hablar de los traumas, pero también del efecto de las experiencias adversas durante los primeros años de vida [6].

Conclusión
Con todo esto me gustaría haber conseguido exponer las dos ideas principales que presentaba al comienzo. La primera es romper con la imagen estática del cuerpo y poder verlo con toda su plasticidad, donde las prácticas más comunes lo modifican, crean estructuras en él, quedando grabadas sobre y bajo la piel en múltiples sentidos, y cómo estas modificaciones no sólo quedan como algo pasivo, sino que cambian cómo reaccionamos y vemos el mundo a partir de ese momento.

La segunda es la ruptura de la dicotomía cuerpo-mente y comenzar a ver a la persona como un todo y a entender el efecto de las prácticas en el cuerpo como un todo interrelacionado, donde una modificación en una de sus partes genera efectos en otras de muy diversos tipos.

Bibliografía
Nota: Para la documentación de este artículo se han utilizado sólo artículos accesibles de forma gratuita en internet para facilitar el acceso a la misma a todo el que lo desee:

  1. Mauss, M. (1973). Techniques of the body∗. Economy and society, 2(1), 70-88.
  2. Santos, A. L., Alves-Cardoso, F., Assis, S., & Villotte, S. (2011). The Coimbra workshop in musculoskeletal stress markers (MSM): an annotated review.
  3. Shaw, C. N., Hofmann, C. L., Petraglia, M. D., Stock, J. T., & Gottschall, J. S. (2012). Neandertal humeri may reflect adaptation to scraping tasks, but not spear thrusting. PloS one, 7(7), e40349.
  4. Solinas, M., Ferré, S., You, Z. B., Karcz-Kubicha, M., Popoli, P., & Goldberg, S. R. (2002). Caffeine induces dopamine and glutamate release in the shell of the nucleus accumbens. The Journal of neuroscience, 22(15), 6321-6324.
  5. Zatorre, R. J., Chen, J. L., & Penhune, V. B. (2007). When the brain plays music: auditory–motor interactions in music perception and production. Nature Reviews Neuroscience, 8(7), 547-558.
  6. Hostinar, C. E., Stellern, S. A., Schaefer, C., Carlson, S. M., & Gunnar, M. R. (2012). Associations between early life adversity and executive function in children adopted internationally from orphanages. Proceedings of the National Academy of Sciences, 109(Supplement 2), 17208-17212. 

viernes, 18 de julio de 2014

Los cerdos-hijos de los caníbales paúes

Este artículo fue publicado originalmente en la revista Anthropologies.es (Julio 2014).

Cuando se habla de los papúes y su relación con los cerdos, casi siempre se nombra a los Tsembega y el análisis ecológico que hizo Roy Rappaport en Cerdos para los antepasados. Sin embargo, hoy traigo otro documento que, aunque no procede de un antropólogo, tiene también un gran valor.

Se trata de “21 años con los papúes”, del misionero André Dupeyrat. En el libro cuenta su experiencia en las tierras altas de Papúa-Nueva Guinea y aunque el tono y la forma de describir las costumbres de los nativos dista mucho de una etnografía por su paternalismo, falta de relativismo cultural y un gran etnocentrismo, no por ello se debe desechar la información que aparece en él.

En el libro cuenta entre otras la costumbres de los nativos de la cuenca del río Kunimaipa. Estos nativos, hasta entonces no contactados por colonias, antropólogos ni misiones practicaban el canibalismo. Sin embargo, esta práctica era parte de la vida social y formaba parte de la vida de los nativos hasta tal punto que el jefe de la tribu en la que se asienta el misionero le cuenta cómo pidió a un poblado amigo que mandase una comitiva para llevarse a sus padres cuando estos se habían hecho ya demasiado mayores. A mitad de camino en el bosque los mataron, se los llevaron al poblado, se los comieron en un banquete y les devolvieron los huesos limpios para poder guardarlos y venerarlos.

Un punto importante de esta forma de canibalismo es que está terminantemente prohibido comer a gente del propio poblado, y aquí es donde viene la relación con los cerdos que he venido a contar. Los cerdos en estos poblados son considerados parte de la familia, y como tal no se pueden comer los cerdos del propio poblado, sino que tienen que ser regalados a otro pueblo.

Rappaport ya describe que los cerdos entre los Tsembega forman también parte de la familia, comiendo en la misma mesa, recibiendo los mismos alimentos que cultiva y prepara la mujer para sus hijos… sin embargo, los nativos que describe en el libro van mucho más allá.

En uno de los capítulos detalla un rito de paso por la que pasa toda mujer en su primer parto. Cuando aparecen los primeros síntomas de parto se va junto con otras mujeres que ya han sido madres seguidas por las cerdas de estas y sus lechones. En el lecho de un riachuelo o sobre una piedra las otras mujeres empujan, insultan e incluso patean a la parturienta, con el fin de acelerar el proceso del parto. Cuando la mujer pare a su hijo el resto de madres se aparta, ya que es considerada impura. La recién madre debe cortar el cordón ella misma, hacer un hoyo, enterrar la placenta y lavar el lugar y a ella misma para borrar todo rastro del parto.

Tras esto, coge al niño que había dejado en la orilla y estrella su cabeza contra una roca. Entonces las cerdas de las otras mujeres corren a devorar al cuerpo del bebé muerto. La primera cerda que llega a comer es la seleccionada para coger de ella un cerdito (si el bebé era niño) o una cerdita (si era niña) que la madre adoptará a partir de ese momento dándole el pecho, masticando la comida y dándosela en la boca y criándolo como su propio hijo. De aquí en adelante, la mujer no volverá a matar a ninguno de los hijos que vuelva a concebir.

Este cerdo servirá cuando esté bien criado y cebado para honrar al pueblo en un festín, pero al ser de la familia, este festín se celebrará en otro poblado, como los padres del jefe de la tribu.


ResearchBlogging.org Dupeyrat, A. (1954). Veintiún años con los papúes. Labor

Rappaport, R. (1968). Pigs for the ancestors. New Haven: Yale University Press

lunes, 16 de junio de 2014

Como no hacer un artículo científico buscando universales

Estoy un poco encendido hoy, y todo por culpa de este artículo: Language universals at birth. Los que leéis este blog desde hace algún tiempo sabéis que me encantan los temas que hablan de universales comunes a toda la especie humana, tales como las expresiones faciales de las emociones básicas, la evolución de la anatomía y otros rasgos, etc. Sin embargo, para poder buscar este tipo de factores comunes a todos los seres humanos, tenemos que diseñar experimentos que nos permitan asegurar que esos efectos tienen una base neuro-biológica común a todos los seres humanos, lo que se ha denominado la unidad psíquica humana  (y probablemente a otros primates), y no como consecuencia de otros factores sociales.

Desgraciadamente, muchos de los experimentos que se encuentran por ahí son del tipo:

"He visto 20 personas, todas del mismo pueblo, perfil socio-económico, idioma y equipo de fútbol que hacen lo mismo los sábados por la tarde, por lo tanto, todas las personas del mundo deben hacer lo mismo a cualquier hora del día y en cualquier parte del mundo"

Esto es precisamente lo que hace este artículo que traigo hoy al patíbulo.

El artículo no empieza mal, trata de demostrar que los seres humanos tienen cierta predilección por una cierta formación de sílabas que cumplen ciertas reglas fonológicas de saliencia perceptual. Sin embargo, aquí pienso que está el primer punto debil... Hay lenguas con ritmo silábico, que efectivamente sí que tienen la base de su ritmo en las sílabas al hacer que todas tengan la misma duración, pero ¿qué pasa con las lenguas de ritmo acentual? En ellas las sílabas se alargan o acortan para que el espacio entre acentos sea siempre constante. ¿Deberíamos pensar que estas personas tienen la misma predilección o saliencia en las sílabas que los que hablan lenguas de ritmo silábico?

Si pasamos esto por alto, el artículo sigue asegurando que personas de "numerosos idiomas" (sic.) tienden a diferenciar mejor las sílabas "mejor formadas" que las "peor formadas". Para ello da ejemplos del inglés, francés (ambos indoeuropeos), hebreo y coreano (ambos países con una gran influencia occidental y con segundo idioma el inglés). ¿Donde están los hablantes de lenguas tonales? ¿Dónde están los hablantes de lenguas click? ¿o sujetos sin influencia occidental, como tribus amazónicas o polinésicas poco o no contactadas? ¿Donde están al menos lenguas de sitios no colonizados por hablantes indoeuropeos?

Para rematar, de la documentación que aportan sobre estos hallazgos, sólo uno de ellos no está firmado por uno de los propios autores del artículo, el resto son de I. Berent. Ser uno mismo casi la única referencia de algo que das por cierto no es metodológicamente muy correcto. Pero bueno, vamos a dejarlo también pasar (y lo de llamar "numerosos" a 4 idiomas también).

El problema es cuando elige para el estudio a 24 niños italianos de la misma clínica de madres todos ellos italianas. Parte de la base de que los niños "muy probablamente" (sic.) no pueden haber aprendido las sílabas antes de nacer por la dificultad de distinguir las sílabas correctamente debida a la atenuación del sonido dentro del útero.

Aquí habría que ver si la documentación que utiliza para esta afirmación (Abrams RM, et al. (1998) Fetal music perception: The role of sound transmission y Cuerleu D, Renard X, Versyp F, Paris-Delrue L, Crèpin G (1988) Fetal hearing) están debidamente actualizadas (la más reciente es de hace casi 15 años y la tecnología ha mejorado bastante) y de si se refieren a sonidos exteriores o producidos por la madre (aquí no sé si darle un voto de confianza a los autores por la segunda...).

Además no contempla el efecto del "baby-talk" de las madres que enfatiza los sonidos, saliencia y estructuras de los sonidos y sílabas del lenguaje materno, lo que en cualquier caso, combatiría la posible atenuación de los sonidos exteriores en le útero materno.

Así pues, cogemos a 24 bebés italianos, les ponemos unos sonidos de sílabas parecidas a las de las lenguas indoeuropeas y otras que no, y como no los reconocen tan bien como los que hacen los italianos pensamos que todos los bebés del mundo prefieren las sílabas del italiano a las de sus lenguas maternas, ¿no?

Pero no ha acabado aún... aquí viene la guinda del pastel: Para crear los sonidos a los que exponen a los bebés italianos, utilizan a una nativa rusa... ¡¡¡ya que en ruso sí que se pueden realizar esas combinaciones de sílabas!!!  ¿Si es un universal el rechazo de esos sonidos, por qué estos son perfectamente producibles por los rusos? ¡Por los 150 millones de hablantes nativos de ruso! ¿¿¿Y por qué no se ha replicado el experimento con bebés de madres rusas???

Una forma de mejorar el experimento (ojo que aquí estoy siendo sarcástico, no me toméis en serio, no por que sea metodológicamente incorrecto lo que voy a decir, sino porque sería éticamente una barbaridad*) sería hacer como en el experimento de los gansos de Konrad Lorenz en su libro "King Solomon's ring". Para asegurarse de si los gansos siguen instintivamente a sus madres por genética o por impronta pre-natal, les hizo una operación que los volvió temporalmente sordos. Esos gansos no fueron capaces de seguir a su madre cuando les devolvió la audición.

Escoger o crear fetos "temporalmente sordos" para ver si después de recuperar el oído tienen esa predilección por las sílabas bien formadas sería la única forma de asegurarse de que esa predilección es un universal humano, y no una impronta pre-natal como la de los gansos.

...Aunque sería mucho más fácil (¡y ético!) como he dicho replicar el experimento con niños rusos o al menos expuestos sistemáticamente a estas sílabas "mal formadas" en los últimos 3 meses de embarazo.

Por cierto, este "pedazo de artículo" ha sido publicado nada más y nada menos que en PNAS. Manda huevos de ganso...

*Nota: Sé que a la mayoría no habría que hacerles esta aclaración, pero hay gente en la cárcel por escribir bromas en internet que otros interpretaron que no era una broma, así que me curo en salud...

ResearchBlogging.orgGomez, D., Berent, I., Benavides-Varela, S., Bion, R., Cattarossi, L., Nespor, M., & Mehler, J. (2014). Language universals at birth Proceedings of the National Academy of Sciences, 111 (16), 5837-5841 DOI: 10.1073/pnas.1318261111

Lorenz, K. (2003). King Solomon's ring Routledge

martes, 10 de junio de 2014

Analizando el comportamiento de usuarios de Twitter durante eventos televisados

Cuando le explico a la gente que estoy estudiando una nueva carrera a veces me preguntan ¿y por qué un ingeniero informático elige antropología, si no tiene nada que ver? El motivo, además de preferencias personales, también son profesionales. Desde que me dedicaba a crear videojuegos en mi primera aventura profesional tuve claro que internet se estaba convirtiendo en algo social, y que para entenderlo no bastaban los "gurús" que aparecían cada 6 meses con teorías encabezadas por frases triunfantes.

Para comprender lo que está sucediendo en el internet social, tienes que entender al ser humano, pero no al ser humano individualizado, como hace la psicología, sino al ser humano relacionándose los unos con los otros. Esto es precisamente lo que estudia la antropología, y es el motivo por el que un ingeniero informático pasa sus noches estudiando a Levi-Strauss, Marvin Harris, Bourdieu, etc. en lugar de estar viendo Juego de Tronos como el resto de mortales. Bueno... al lío.

Ayer encontré uno de los artículos que unen dos mundos con los que estoy familiarizado: el análisis de Big Data y la antropología social. El artículo se titula Rising Tides or Rising Stars?: Dynamics of Shared Attention on Twitter during Media Events y el objetivo era estudiar si el comportamiento de los usuarios de Twitter cambiaba cuando estaban viendo todos ellos un evento televisivo y comentándolo a la vez.

Cosas destacables a nivel informático:

  • Para la extracción de datos de los usuarios seleccionados para ser estudiados utilizaron scripts en Python y el REST API de Twitter. 
  • Este método de extracción limita el número de mensajes por usuario a los últimos 3.200, lo cual limita el tiempo al cual pueden estudiar el comportamiento anterior de los sujetos. 
  • Tras la extracción completa de los tweets se hicieron con un corpus de más de 210 millones de tweets procedentes de más de 193.000 usuarios. 
  • Para conseguir rescatar toda esa información utilizaron peticiones paralelas a Twitter, con el fin de no perder ningún dato. 
  •  Sobre la análítica qué utilizan me gusta la forma en la que utilizan la curva de Lorenz para estudiar las diferencias de concentraciones de tweets entre principiantes y élites (luego iré a explicar esto).
No voy a entrar en muchos detalles, pero poder analizar las interacciones que suponen 210 millones de tweets supone un reto cuando menos interesante a nivel computacional. 

Por otra parte, a nivel antropológico, utilizan algunos conceptos interesantes: 
  • Atención compartida: El estudio se centra en eventos televisivos porque está interesado en ver como esa "atención compartida" modifica la práctica de los usuarios y la forma de relacionarse entre ellos.  
  • "Rising tides" (marea creciente): Es un efecto que se produce cuando todos los usuarios modifican su comportamiento a la vez. 
  • "Rising stars" (estrellas crecientes): Efecto que se produce cuando una élite de usuarios consigue atraer la atención hacia ellos por parte de la masa de usuarios. 
Las preguntas que se hacen los autores del estudio son las siguientes: En situaciones de atención compartida, ¿hay un cambio en la forma de relación entre usuarios? Si la hay, ¿Es por un cambio en la mayoría o por un cambio en unos pocos? ¿Qué efectos tienen estos cambios?

La respuesta a la primera pregunta es que sí que hay un cambio de práctica. Para ello compararon el comportamiento de los usuarios los días de antes y después del evento televisivo y con otros acontecimientos como noticias. Para detectar cambios en comportamiento examinaron los retweets y las contestaciones como formas de interacción, categorizando las contestaciones como una forma de relación entre pares y el retweet como una forma de interacción de menor a mayor. 

La respuesta a pregunta de si era por un cambio en el comportamiento de unos pocos o de la mayoría, depende de qué miremos. Si observamos la producción de tweets, el efecto es una marea, es decir, hay más gente que publica más tweets, pero si observamos hacia quien se dirige la atención (a quien se retweetea y a quien se le responde) los datos apuntan a que es hacia un segmento más minoritario que en otras circunstancias, lo que sería un efecto de tipo estrella creciente. 

¿Que efecto tiene esto? Los autores argumentan que, pese a la naturaleza plural e igualitaria de Twitter, el comportamiento de los usuarios es altamente estratégico en estos periodos de atención compartida. Por un lado, los usuarios considerados 'élite' (con gran número de seguidores e influencia) no retweetean y tienden a relacionarse sólo con otros de su mismo status, sin embargo, los principiantes tienden a retweetear más a las élites como forma de lograr aceptación y tratan de responderles, siendo ignorados durante este periodo por las élites. Parece que el sector más experimentado de usuarios que está entre principiantes y élite no entra en el juego de retweetear a las élites tanto como los principiantes ni tratar de contestarles, lo que implica también cierto conocimiento implícito de la situación. 

Como crítica al estudio, y es algo que los propios autores proponen al final como otras futuras vías de estudio, es escoger otro tipo de eventos, ya que se han centrado en debates políticos de las elecciones presidenciales de EEUU de 2012. ¿Se comportan igual los que ven un debate político que la Super Bowl? ¿Se comporta igual alguien que ve un debate político que cuando la misma persona ve el último capítulo de Breaking Bad?

Aún así, muy bueno el artículo y me ha gustado mucho la aproximación de unir el tratamiento de Big Data con la antropología social. Esta creo que es la única forma de entender el internet social, y no leyendo el último libro del gurú de turno que compras en la librería de un aeropuerto.

ResearchBlogging.orgLin, Y., Keegan, B., Margolin, D., & Lazer, D. (2014). Rising Tides or Rising Stars?: Dynamics of Shared Attention on Twitter during Media Events PLoS ONE, 9 (5) DOI: 10.1371/journal.pone.0094093

jueves, 1 de mayo de 2014

Esquemas mentales y contraseñas para los niños

Hace unos días ha ocurrido un caso de rapto y asesinato de una niña de 6 años que ha conmocionado Turquía. El asesino se la llevó diciéndole que iban a ir de picnic con sus padres.

Desde entonces ha habido muchos mensajes que la gente copia y pega en sus perfiles de Facebook, Twitter, etc. sobre como educar a los niños para que no ocurran estas cosas.

Uno de los que me han llamado la atención y que han hecho que escriba este artículo es el siguiente (pongo a continuación la traducción al español del mensaje original en turco):

En Estados Unidos, un desconocido vino a mi niño de 8 años y le dijo que había un problema y que su madre le envió a recogerle para llevarlo con ella.
Acto seguido, el niño le preguntó al desconocido:
Bueno, entonces, dime la contraseña, ¿cuál es?
El hombre oyó esto y rápidamente salió corriendo.
Porque; Su madre habló con el niño antes y creó una contraseña. Así el niño no debía irse con nadie que no la conociese.
Y este pequeño detalle, tal vez, había salvado la vida de un niño pequeño.
Hable con sus hijos. Cree una contraseña con él y dígale que no se vaya con nadie que no le diga la contraseña.
Quizá de esta manera se puede proteger a nuestros niños un poco más, por lo menos que podamos hacer nuestro propio mundo un poco más seguro. 
A parte de contar la técnica con una historia (cierta o no) y localizar su origen en Estados Unidos, lo que me interesa como antropólogo es el uso de la contraseña.

Este puede ser un ejemplo de lo que se llaman esquemas mentales, metáforas de cómo funcionan algunas cosas y que sirven para extrapolarlas al funcionamiento de otras.

¿Cuántas veces has abierto el ordenador y te ha pedido la contraseña de administrador para hacer alguna actualización o ejecutar algún programa? ¿En cuántas páginas de internet entras cada día en las que necesitas una contraseña para acceder a tu contenido privado?

Esta forma de uso de la nuevas tecnologías en las que para realizar acciones privadas necesitas una contraseña, se han extrapolado a una conducta humana, creando una técnica, un comportamiento procedente de otro ámbito en uno nuevo: la identificación de mensajes y personas de confianza.

Es interesante también que este mensaje se esté difundiendo también entre redes sociales, medios en los que como ya hemos comentado, los que los utilizan están "habitados" (y aquí entraría el concepto de habitus del que hablaré algún día) a utilizar contraseñas para su cuenta de facebook, de gmail, de twitter... No es difícil imaginar que esta técnica encuentra una identificación fácil en este tipo de público.

El caso da para mucho más, ya que parece ser que el asesino la mató como venganza contra su familia porque su padre había rechazado dar la mano de su hermana mayor para que se casase con él. El matrimonio y sus ritos en Turquía, fases, intercambio y propiedad de bienes y regalos, ritos alternativos (rapto de novias, huidas...), etc. es algo que da para mucho más que una entrada en ese blog y que quizás con algo más de tiempo iré hablando poco a poco si surge la ocasión.

De todas formas, este ejemplo sirve para ver el papel decisivo que puede llegar a tener del padre de familia en permitir o no el matrimonio de una de sus hijas con un pretendiente.  

domingo, 13 de abril de 2014

El Sol y la Luna, un efecto Whorfiano

Artículo publicado también en Anthropologies.es

Hace tiempo ya hablé de la hipótesis Sapir-Whorf que dice que la lengua materna afecta a la forma de pensar que tiene una persona. Esta hipótesis es la base del relativismo lingüístico y viene a decir que personas con diferentes lenguas ven el mundo de manera diferente.

Esta hipótesis tuvo, como el imperio romano, su momento de gloria y su caída, con las críticas que le llovieron por diferentes frentes, entre ellos el innatismo de Chomsky.

Sin embargo, el relativismo lingüístico sufrió una cierta recuperación de la mano de lingüístas como John A. Lucy, que estudió lo que se llaman 'Efectos Whorfianos'. Esta recuperación viene a presentar de nuevo la hipótesis del relativismo lingüístico de una manera más suave, explicadas mediante apropiaciones congnitivas que hacen uso del lenguaje y metáforas que consiguen que las categorías gramaticales del lenguaje materno sí que tengan un efecto en la forma de pensar de las personas, aunque quizás no tan evidente ni fuerte como pensaba o proponían Sapir y Whorf.

El otro día descubrí un ejemplo de ello que presenta bastante bien qué es un efecto Whorfiano.

Desde pequeños estamos acostumbrados a ver representaciones de el Sol y la Luna humanizadas, siendo (al menos en español) el Sol masculino y la Luna femenino, incluso se les ha puesto nombre (Lorenzo y Catalina). Esto pasa en español, ya que es un lenguaje con marca de género y las palabras son o masculinas o femeninas.

En otros idiomas existe también un género neutro, como en el caso del inglés, que se aplica tanto a la Luna como al Sol. Podéis decir que el inglés no es un idioma con marca de género, pero en este caso estamos ante un criptotipo, es decir, una categoría gramatical que sólo aparece en ciertas ocasiones. Me explico:

The Sun is rising
El Sol está saliendo 
Aquí no hay marca de género. Podría ser masculino, femenino, neutro o cualquier otra cosa, ya que no hay forma de marcarlo en la frase. Sin embargo, si eliminamos el sujeto y lo sustituimos por un pronombre, el género aparece:
It is rising.
(Pron. 3º pers. singular neutro) está saliendo.
Aquí es necesario saber el género del Sol para poder utilizar en la frase el pronombre con el género adecuado (he, she o it).

Pero como papantropólogo, tenía curiosidad por ver las complejidades a las que se va a enfrentar mi hija ahora que tiene que aprender dos lenguajes maternos, el español y el turco. El problema viene porque el turco es un idioma sin marca de género real, sin criptotipos. Así que a la "indígena" de la casa le hice la siguiente pregunta:
Yo.- Cariño, ¿en turco, la luna es masculino o femenino?
Mi mujer.- No.
Me recordó a esa famosa escena de 'El caso  Slevin':
Lindsey.- ¿Y qué le dirás?
Slevin.- Lo que diría un hombre con dos penes si su sastre le preguntara si carga hacia la izquierda o hacia la derecha.
Lindsey.- ¿Qué diría?
Slevin.- Sí.
Esa opción debería haber sido la esperable si hubiese pensado como un antropólogo. En turco, como no es un lenguaje con marca de género, las cosas no tienen por qué tener un género definido como en español, así que la Luna simplemente, no es ni masculina ni femenina. Lo que ocurre en español con la Luna es un efecto Whorfiano de libro ya que, la categoría gramatical de género del idioma afecta a la percepción que tenemos de las cosas según el género que se le aplique en el lenguaje, haciéndose visible en las representaciones humanizadas de ellas.

Uno de los ejemplos más conocidos de estas representaciones podemos encontrarlos en la literatura romántica. En "El Rayo de Luna" de Bécquer (ojo spoilers!) el protagonista se encuentra persiguiendo un rayo de Luna pensando que era una hermosa mujer.  En este caso la imagen de la Luna no sólo se feminiza sino que es confundida y sustituye a la imagen de una mujer real.

Podemos decir algo similar del Sol, donde frases como "¡Cómo pega Lorenzo!" lo humanizan utilizando una forma masculina.

Para finalizar, y siendo detallistas con el género de la Luna turco, hay una canción de cuna que dice:
Ay dede, ay dede, evin nerede?
Abuelo Luna, Abuelo luna, ¿Dónde está tu casa?
Esta es una de las pocas referencias al género de la Luna en turco, según la cual sería no sólo masculino, sino un hombre mayor. Sin embargo, es una respuesta a posteriori y con un "supongo" de por medio, lo que hace pensar que no es una categoría interiorizada como lo son las categorías gramaticales, sino deducida conscientemente a partir de la canción. 

domingo, 6 de abril de 2014

Colaboración con Antropologies.es

Hace unas semanas comencé el contacto con la gente de la publicación mensual Anthropologies.es. El proyecto me pareció muy interesante y sobre todo el perfil de la gente y los artículos que se publican.



Hoy comienzo oficialmente mi colaboración dentro de Antropologies.es con la publicación de dos artículos que ya fueron publicados en este blog. Uno hablando de un artículo en el que se daban algunos datos empíricos sobre la hipótesis Trivers-Willard en humanos y otro en el que explicaba qué es un criptotipo.

Os recomiendo dar un paseo por la publicación y ver otros de los artículos que hay en ella y seguirla de cerca, ya que pienso que con el tiempo puede convertirse en una publicación importante dentro del mundo de la antropología en España.